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I.- PREAMBULO.
El deporte es una actividad sociocultural que permite el enriquecimiento del individuo en el seno de la sociedad y que potencia la amistad entre los seres humanos, el intercambio entre los pueblos y regiones y en suma, el conocimiento y la relación entre las personas.
El deporte contribuye a mejorar la relación, el conocimiento y las expresiones personales. Es un factor de integración social, fuente de disfrute, salud y bienestar. La realización de estos valores permite la participación en la sociedad desde unas pautas distintas de las que a menudo constituyen las actitudes sociales más convencionales.
Estas pautas de participación y relación social deben contribuir al desarrollo de determinadas sensibilidades como la del respeto a las distintas nacionalidades y razas, a la preferencia deportiva, al medio ambiente y a la calidad de vida como factores de convivencia social.
La preservación de estos valores hace necesario que el deporte recupere algunos de sus elementos tradicionales y que por tanto, el respeto a las reglas del juego, a los reglamentos, a la lealtad, la ética y el juego limpio sean elementos de vertebración de los participantes en el mismo.
El Artículo 43 de la Constitución de 1978 establece que “los poderes públicos fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte. Asimismo facilitarán la adecuada utilización del ocio.”
En el ámbito internacional el Consejo de Ministros del Consejo de Europa, en fecha 24 de septiembre de 1992, aprobó un Código de Ética Deportiva para “el juego limpio en el deporte”, que es una declararon de intenciones para que los Estados miembros y las federaciones deportivas de los mismos lo tuvieran en consideración
Posteriormente, en Budapest los días 14 y 15 de octubre de 2004, los Ministros de Deporte de los Estados miembros del Consejo de Europa aprobaron unos principios de buen gobierno, habida cuenta del importante papel del deporte dentro de la sociedad moderna y en el deseo de ser el espejo de pulcritud en que puedan mirarse los millones de jóvenes que practican deporte.
En fecha 18 de octubre de 2004, el Consejo Superior de Deportes, aprobó una Resolución que lleva como anexoun “Código de Buen Gobierno de las Federaciones Deportivas Españolas”, que sigue las normas anteriormente citadas y en el que insta al cumplimiento del Código Etico aprobado por el Consejo de Europa.
A nivel autonómico, la Confederación Andaluza de Federaciones Deportivas, ha ofrecido a sus asociados un catálogo de medidas dirigidas a promover la responsabilidad y ética deportiva en nuestra región.
La Federación Andaluza de Baloncesto (en adelante F.A.B.), es una entidad deportiva de carácter privado y naturaleza asociativa, sin ánimo de lucro, con personalidad jurídica propia y plena capacidad de obrar para el cumplimiento de sus fines, consistentes en la promoción, práctica y desarrollo del Baloncesto, en el ámbito territorial de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Para fomentar, impulsar y contribuir a la realización de estos fines y valores, la FAB ha adoptado el presente Código Etico, a fin de conseguir que se establezcan nuevas pautas de conducta y comportamiento de los estamentos participantes en los torneos organizados directa o indirectamente por la FAB, ya sean clubes, deportistas, entrenadores, árbitros o dirigentes deportivos.
El Código parte de la consideración de que el comportamiento ético es esencial tanto en la actividad como en la gestión deportiva. Dicho comportamiento permite encauzar la rivalidad y la controversia deportiva desde unas pautas diferentes y socialmente aceptables que puedan producir ejemplaridad frente a otras formas de relación social.
El Código quiere ser un sólido marco ético para luchar contra algunas presiones e influencias de la sociedad moderna, que implican una amenaza para los principios tradicionales del deporte, inspirados en la nobleza y el juego limpio.
II.- ÁMBITO SUBJETIVO
El presente Código será de aplicación a todas las personas y entidades integradas en la organización de la F. A.B. o que participen en las actividades deportivas organizadas por la misma, y en particular sobre los deportistas, técnicos, entrenadores, árbitros, directivos y clubes deportivos o entidades andaluzas que estando federados desarrollen actividades técnicas o deportivas en el ámbito andaluz.
También quienes asistan a una competición deportiva, en su condición de aficionados, deberán asumir su cuota de responsabilidad con el juego limpio, de buen comportamiento dentro de los recintos deportivos.
III.- OBJETIVOS DEL CÓDIGO
El Código pretende esencialmente promocionar el juego limpio entre los deportistas, entrenadores, técnicos, árbitros, directivos y clubes miembros de la FAB.
La deportividad es una concepción del deporte que trasciende del puro cumplimiento de las reglas deportivas para situarse en un entorno de respeto y consideración al adversario. Por ello, al aceptar este Código se adquiere un compromiso de cumplir las normas que se establecen en el mismo.
IV.- DEFINICIÓN DE JUEGO LIMPIO
El juego limpio es fundamentalmente el respeto a las reglas del juego y reglamentos de las competiciones, pero también incluye conceptos tan nobles como amistad, respeto al adversario, a los árbitros y el espíritu deportivo. El juego limpio es además de un comportamiento, un modo de pensar y una actitud vital favorable a la lucha contra la trampa y el engaño.
El juego limpio es una concepción del deporte que trasciende del puro cumplimiento de las reglas deportivas para situarse en un entorno de respeto, caballerosidad y consideración del adversario, superando posiciones ordenancistas a favor de una serie de comportamientos que tengan el sello propio de quienes aceptan el compromiso de ser deportivos.
Por este motivo, el compromiso que adquiere con la sola participación en organizaciones deportivas, impone una actuación decidida contra la trampa, la manipulación y la adulteración de cualquier índole, de los resultados y las actuaciones deportivas. Especialmente, este compromiso alcanza a la lucha contra el dopaje, la violencia física y verbal, el engaño, la segregación por razones de raza, origen, género o pensamiento y la corrupción que pueda ser debida a los fuertes intereses comerciales que rodean el mundo del deporte en nuestros días.
La responsabilidad de esta ejemplaridad afecta a la FAB, los clubes, deportistas, entrenadores, árbitros y dirigentesdeportivos, que deberán asumir su responsabilidad para que su gestión, administración e información, se ajuste a los criterios de juego limpio, de respeto a las normas y reglas deportivas, a los rivales, a los deportistas, y a los aficionados, y procurarán que su actuación pública haga gala de esos valores.
El Código reconoce que todas las entidades deportivas o personas que de forma directa o indirecta, estén relacionados con la actividad deportiva organizada por la FAB, deben conceder una prioridad absoluta al juego limpio. La sociedad sólo puede beneficiarse de las ventajas morales y culturales del deporte si el juego limpio y la ejemplaridad son la preocupación principal de los dirigentes deportivos y de cuantas entidades y asociaciones tengan relación con el deporte.
Este Código de Ética va destinado a ellas y solamente será eficaz si todos los actores del mundo del deporte están dispuestos a asumir voluntariamente sus responsabilidades con el juego limpio.
Los deportistas, técnicos y dirigentes deportivos respetarán las decisiones de los jueces deportivos, aceptando sus resoluciones y ejerciendo su legítimo derecho a los recursos que establezca la legislación vigente. Todos deberán velar porque la expresión de su queja se ajuste a normas generalmente aceptadas decorrección, presuponiendo la respetabilidad y la buena fe de sus jueces.
Los deportistas, técnicos y dirigentes deportivos demostrarán que el juego limpio y el respeto a las normas deljuego y reglamentos están por encima de sus intereses y que tanto en la victoria como en la derrota, tanto en el éxito como en la decepción, su comportamiento público se ajuste a los principios de respeto al adversario, y de expresión de legítimo orgullo sin menoscabo del rival.
V.- TRABAJO CON LOS DEPORTISTAS.
Todas las personas y entidades integradas en la organización de la F. A. B. o que participen en las actividades
deportivas organizadas por la misma deberán:
1.- Velar por que sus estructuras participativas prevean las necesidades específicas de los deportistas, permitiendo
la participación en diversos niveles, desde la actividad recreativa hasta la alta competición.
2.- Velar por la implantación de garantías con objeto de impedir la explotación de los deportistas.
3.- Procurar que todos los miembros o afiliados a una organización que asuman responsabilidades respecto de
los jóvenes y adolescentes posean las cualificaciones necesarias para orientarlos, formarlos y educarlos y, en especial, velar
porque conozcan las transformaciones biológicas y sicológicas que implica el proceso de maduración del menor.
4.- Convertir la salud, la seguridad y el bienestar del joven deportista en la principal de sus prioridades, y lograr
que estos objetivos sean prioritarios respecto al logro del éxito por persona interpuesta, o a la reputación del club, del
entrenador o del padre.
5.- Lograr que los deportistas vivan una experiencia deportiva que les anime a participar toda su vida en actividades
físicas saludables.
6.- Abstenerse de tratar a los niños como si fuesen pequeños adultos, teniendo, en cambio, conciencia de las
transformaciones físicas y psíquicas que implica el desarrollo del niño y del modo en que influyen en el rendimiento deportivo.
7.- Abstenerse de situar a los deportistas ante expectativas que no sea capaz de satisfacer.
8.- Reconocer la importancia que tiene el disfrute y el gozo de la competición, absteniéndose en todo caso de
ejercer sobre el deportista una presión indebida y contraria a su derecho a decidir libremente sobre su participación.
9.- Interesarse tanto por los individuos mejor dotados para la práctica del baloncesto como por quienes no lo
están tanto, destacando y recompensando, aparte del éxito en la competición, el desarrollo personal y la adquisición de
conocimientos prácticos.
10.- Alentar a los deportistas actúen no sólo como competidores, sino también como entrenadores, directivos
o árbitros; a que fijen su propio sistema de gratificaciones y sanciones por comportamientos desleales; y a que se hagan
responsables de sus actos.
11.- Facilitar a los deportistas y a sus familiares toda la información posible, con el fin de que sean conscientes
de los potenciales riesgos y atractivos del éxito.
12.- Poseer un comportamiento ejemplar que ofrezca un modelo positivo a los deportistas; abstenerse en todo
caso de recompensar, adoptar personalmente o pasar por alto todo comportamiento desleal por parte de terceros; imponer
las sanciones adecuadas a este tipo de comportamiento;
13.- Velar por que el nivel de formación y de cualificación se ajuste a las necesidades de los deportistas, en función
de los diferentes grados de participación en el deporte.
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